En el complejo teatro de operaciones de Guanajuato, la guerra no solo se libra con balas, sino también con bytes y despensas. Un video que explota en redes sociales captura una escena surrealista: sicarios del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), ataviados con equipo táctico y armas largas, no están sembrando el terror, sino repartiendo cajas de ayuda con el logo de su organización. Este acto, lejos de ser altruismo, es una calculada ofensiva de propaganda, una estrategia de ‘narco-populismo’ diseñada para erosionar la confianza en el Estado y construir una base social leal.

Esta no es una simple entrega de alimentos; es una demostración de poder y control territorial. Cada caja marcada con las siglas del cártel y el alias de su líder, ‘El Mencho’, es un mensaje claro: donde el gobierno falla, ellos proveen. Al hacerlo, el CJNG se posiciona como una autoridad de facto, un proveedor de servicios básicos que genera dependencia y, en última instancia, silencio y complicidad. La elección de las comunidades no es aleatoria; apuntan a las zonas más vulnerables, donde la ausencia institucional es más palpable y la necesidad, más apremiante.
La verdadera arena de esta batalla es digital. La grabación y difusión viral de estos eventos es el componente clave de su estrategia. No solo buscan ganar la gratitud de quienes reciben la ‘ayuda’, sino proyectar una imagen de benefactores a una audiencia masiva en línea. Transforman un acto de control social en un contenido viral, una herramienta de reclutamiento y una declaración de su impunidad. Para los ciudadanos de Guanajuato, la realidad es un laberinto digital y físico, atrapados entre la violencia de los cárteles y un gobierno cuya respuesta a menudo parece superada por la sofisticada maquinaria de comunicación del crimen organizado.


cjng-reparte-despensas-propaganda-guanajuato
comparte

Deja un comentario